El 4 de octubre de 1999 es una fecha imborrable en la memoria de Poza Rica.

En octubre de 1999, un desastre sin precedentes azotó la región del Totonacapan, dejando a sus habitantes conmemorando lo que llamaron «El Año de la Bestia».

Gaviotas 1999

Este evento catastrófico fue resultado de una serie de factores, algunos relacionados con creencias religiosas, pero principalmente desencadenados por fenómenos naturales desastrosos.

El 4 de octubre, las lluvias parecían no tener fin, y el agua caía con una intensidad creciente.

Nadie podía prever lo que estaba por suceder: deslizamientos de tierra que sepultaron viviendas enteras, rocas desprendidas que arrasaron todo a su paso y la destrucción generalizada.

La noche fue testigo de familias huyendo de sus hogares en busca de refugio, pero la tragedia estaba en todas partes, y la seguridad era escasa.

El martes 5 de octubre, la situación empeoró. Los pobladores de las zonas bajas observaban con asombro cómo el río arrastraba animales y casas enteras.

La ciudad de Poza Rica no fue ajena a esta pesadilla, con aproximadamente 30 colonias inundadas y miles de damnificados. Las casas resultaron dañadas y fracturadas.

El entonces Presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, visitó la zona y constató la magnitud de la tragedia, prometiendo ayuda y recursos.

Sin embargo, las zonas más pobres y desprotegidas se quedaron desamparadas, viendo a sus vecinos huir con sus pertenencias y animales, esperando que las aguas descendieran.

Lo más impactante fue la gran pérdida de vidas humanas, muchas de las cuales nunca fueron encontradas. La población optó por colocar cruces en memoria de sus seres queridos en lugares donde sus cuerpos fueron arrastrados por las corrientes.

Este desastre, atribuido a una combinación de factores climáticos dejó una cicatriz imborrable en la memoria de quienes lo vivieron.

A pesar de los esfuerzos de rescate y ayuda, las consecuencias de ese fatídico 4 de octubre aún perduran en la memoria colectiva, recordándonos la importancia de estar preparados para los desastres naturales y la solidaridad en momentos de crisis.

 

 

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