Poza Rica

Poza Rica, una de las ciudades más peligrosas para ejercer el periodismo en México

Poza Rica, Veracruz, 25 de agosto de 2026.— El periodista Elí Alejandro Martínez, reportero de la fuente policiaca del medio digital Noreste, fue localizado con vida y permanece bajo resguardo, después de varias horas de incertidumbre tras el ataque armado contra dos comunicadores ocurrido durante la madrugada de este martes en Poza Rica.

El hecho vuelve a colocar a esta ciudad petrolera en el centro de una realidad cada vez más difícil de ignorar: ejercer el periodismo en Poza Rica implica asumir un nivel de riesgo que difícilmente puede considerarse normal en una sociedad democrática.

El ataque ocurrió sobre la avenida 20 de Noviembre, esquina con calle 2, donde sujetos armados habrían disparado contra dos reporteros que se encontraban en el lugar. No se reportaron personas lesionadas ni fallecidas, pero después de la agresión uno de los comunicadores no pudo ser localizado de inmediato, lo que provocó la movilización de compañeros, familiares y corporaciones de seguridad.

Tras el ataque se registró una persecución. Elementos de la Policía Municipal detectaron un vehículo presuntamente relacionado con los hechos y sus ocupantes habrían arrojado artefactos ponchallantas durante la huida. La patrulla que participaba en la persecución perdió el control y terminó severamente dañada.

La zona fue asegurada y se desplegó un operativo para localizar al comunicador. Horas después, Elí Alejandro Martínez fue encontrado con vida y quedó bajo resguardo, aunque las circunstancias exactas de su ausencia y localización deberán ser esclarecidas por las autoridades.

Un gremio golpeado por la violencia

La preocupación no surge de un hecho aislado.

El propio Elí Martínez había alzado la voz públicamente tras el asesinato de su compañero Luis Ángel López Valdez, reportero de Vanguardia de Veracruz, ocurrido el pasado 11 de junio sobre la avenida 20 de Noviembre, en la colonia Cazones.

Cinco meses antes, el 8 de enero, había sido asesinado Carlos Leonardo Ramírez Castro, reportero de nota roja y director de Código Norte Veracruz, quien fue atacado a balazos en un establecimiento ubicado entre las calles 12 y 14 de la misma avenida.

Tres hechos de extrema gravedad en un mismo año —dos asesinatos y ahora un ataque armado contra comunicadores, acompañado de la desaparición momentánea de uno de ellos— dibujan un escenario que obliga a mirar más allá de un simple reporte policiaco.

Poza Rica enfrenta una situación particularmente preocupante para quienes ejercen el periodismo, al grado de que puede ser considerada una de las ciudades con mayores riesgos para la labor informativa en Veracruz. La comparación con otras zonas del país donde los periodistas también enfrentan amenazas, como Culiacán, Sinaloa, o Morelia, Michoacán, evidencia la dimensión nacional del problema, aunque cada región tiene sus propias dinámicas de violencia.

Periodismo de alto riesgo

Lo ocurrido en Poza Rica también expone una paradoja profundamente preocupante: en México, un periodista puede enfrentar condiciones de riesgo extremo sin encontrarse en una zona de guerra declarada ni cubrir un conflicto armado internacional.

Aquí, documentar homicidios, enfrentamientos, detenciones, desapariciones y otros hechos de violencia puede significar exponerse directamente a quienes buscan impedir que esa información llegue a la sociedad.

El periodismo de nota roja y policiaco se encuentra particularmente expuesto, porque sus reporteros suelen acudir directamente a los lugares donde ocurrieron los hechos y trabajan con información que puede incomodar a grupos criminales o a otros actores con capacidad de ejercer violencia.

El caso de Elí Martínez vuelve a plantear una pregunta que las autoridades no pueden dejar sin respuesta: ¿qué garantías existen realmente para que un periodista pueda hacer su trabajo sin convertirse en objetivo de la violencia?

La localización con vida del comunicador representa un desenlace favorable dentro de un escenario de extrema gravedad. Sin embargo, el problema de fondo permanece: dos periodistas fueron atacados a balazos y uno de ellos estuvo varias horas sin ser localizado, en una ciudad donde este año ya fueron asesinados dos integrantes del gremio.

canek@pozarica.net

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